Testimonio 2

Soy Alejandra, tengo 33 años y soy mamá de un hijo. Me divorcié hace seis años y desde hace uno estoy en una relación con un hombre de 32. Él es extranjero, vive solo, y durante este tiempo he sido yo quien va a visitarlo y se queda en su casa cuando mi hijo está con su papá.

Hace unos seis meses empecé con infecciones urinarias constantes. Las atendí con mi médico, pero no lograban desaparecer. La verdad, no soy fan de los antibióticos; normalmente prefiero tratamientos más naturales y suelo acudir con un homeópata. Sin embargo, al no ver resultados, acepté un tratamiento alopático.

El problema fue que, aunque seguí todas las indicaciones, la infección no cedía. Al contrario: cada vez necesitaba antibióticos más fuertes y mi sistema digestivo empezó a resentirlo muchísimo. Llegué a un punto de desesperación en el que incluso el médico me pidió hacer una pausa, porque ya no era recomendable seguir con ese nivel de medicación por tanto tiempo.

Los síntomas eran tan molestos que ya ni siquiera quería salir de casa.

En ese contexto, le pedí a mi psicoterapeuta tener la sesión por Zoom. No quería lidiar con la incomodidad de estar fuera y tener que ir al baño constantemente. Y, sin saberlo, esa decisión fue clave.

Durante la sesión le conté lo que estaba pasando y eso abrió la puerta para trabajarlo en terapia. Lo que descubrí me sorprendió profundamente.

A través de algunas preguntas, me di cuenta de que había algo en mi relación que me estaba inquietando mucho más de lo que yo reconocía. Mi pareja, al ser extranjero, suele hospedar amigas en su casa cuando visitan la ciudad. Él siempre fue transparente conmigo: me avisaba, me las presentaba e incluso llegamos a coincidir en el departamento. En mi mente, todo era muy “abierto” y yo creía no tener ningún problema con eso.

Hasta que empecé a conectar con ciertos momentos incómodos… como encontrar en el baño —donde yo guardo mis cosas— artículos femeninos que no eran míos.

Y entonces aparecieron pensamientos que no había querido escuchar:


¿Hay otra mujer aquí?


¿Quién está compartiendo este espacio con mi pareja?


¿No soy yo la mujer de este lugar?

Hoy puedo contarlo incluso con un poco de humor, pero en ese momento fue impactante darme cuenta de algo tan inconsciente: una sensación muy primitiva de estar siendo “invadida en mi territorio”.

Esa misma noche los síntomas se intensificaron, así que decidí hablar con mi novio. Para mi sorpresa (y alivio), fue muy receptivo. Le pidió a su amiga que buscara otro alojamiento y en un par de días ella dejó el departamento.

Poco después, noté un ligero sangrado en la orina y, gradualmente, los síntomas empezaron a espaciarse… hasta desaparecer por completo.

Sé que esto puede sonar difícil de creer. Pero yo, que viví el proceso y fui consciente de lo que estaba sintiendo, no tengo duda de que el detonante estaba profundamente relacionado con esa situación.

Lo más impactante para mí fue darme cuenta de algo muy simple, pero muy poderoso: mis ideas sobre ser una mujer “abierta y liberal” no necesariamente coincidían con lo que realmente estaba sintiendo en lo más profundo.

Desde entonces, me hago una pregunta mucho más honesta:
¿Qué estoy sintiendo realmente?
Más allá de la imagen de la persona que creo que debería ser.

Módulo 1.
Introducción

Biografía del Dr. Hamer

Conoce al Dr. Hamer, a su esposa, a su hijo Dirk, a sus dos hijas y al inesperado destino que lo encamino hacia sus grandiosos descubrimientos acerca de la “Nueva Medicina”.